2 de febrero de 2013

Annabel Lee



Fue hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
donde vivía una doncella que tal vez conozcáis
por el nombre de Annabel Lee;
y esta doncella vivía sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

Era una niña y yo era un niño,
en aquel reino junto al mar,
pero amábamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee;
con un amor que los alados serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Y esta fue la razón de que, hace tiempo,
en aquel reino junto al mar,
surgiese un viento de una nube, helando
a mi hermosa Annabel Lee;
así que acudieron sus parientes de alta cuna
y la alejaron de mí
para encerrarla en un sepulcro
en aquel reino junto al mar.

Los ángeles, ni la mitad de dichosos en el cielo,
nos envidiaban a ella y a mí;
¡sí!, ésa fue la razón (como todos saben,
en aquel reino junto al mar)
de que surgiese el viento de la nube, una noche,
helando y matando a mi Annabel Lee.

Pero era nuestro amor mucho más fuerte que el amor
de los que eran mayores que nosotros,
de muchos más sabios que nosotros,
y ni los ángeles del cielo allá arriba
ni abajo los demonios, bajo el mar,
podrán jamás separar mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee;

Pues la luna nunca luce sin traerme sueños
de la hermosa Annabel Lee;
y las estrellas nunca salen sin que vea los brillanes ojos
de la hermosa Annabel Lee;
y así, durante toda la noche yazgo tendido al lado
de mi amada, mi amada, mi vida y mi desposada,
en aquel sepulcro junto al mar,
en su tumba junto al mar.

[La ilustración es de V. Holecek]


Edgar Allan Poe (1849)
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