30 de octubre de 2012

Proverbios del Infierno (I)

El tiempo de siembra, aprende: en tiempo de cosecha, enseña; en invierno goza.

Guía tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.

El camino del exceso lleva al palacio del saber.

La Prudencia es una vieja solterona, rica y fea, que la Incapacidad corteja.

Quien desea pero no obra, engendra peste.

El gusano perdona al arado que lo corta.

Sumerge en el río a aquel que ama el agua.

El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.

Aquel cuyo rostro no irradie luz, jamás será una estrella.

La Eternidad está enamorada de los frutos del tiempo.

La abeja laboriosa no tiene tiempo para el pesar.

Las horas de la locura las mide el reloj, pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría.

Todo alimento sano se logra sin red ni cepo.

Usa número, pesa y medida en año de escasez.

Ninguna ave se remonta demasiado alto si vuela con sus propias alas.

Un cuerpo muerto no vela injurias.

Tu acto más sublime es poner a otro delante de ti.

Si el necio persistiera en su necedad se tornaría sabio.


El Matrimonio del Cielo y el Infierno, William Blake (1789)
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