6 de abril de 2010

Hamlet

Acto III, escena i

[...]HAMLET:
¡Ajá! ¿Eres honesta?

OFELIA:
¡Señor!

HAMLET:
¿Eres bella?

OFELIA:
¿Qué queréis decir?

HAMLET:
Que si eres honesta y bella, tu honestidad no debe permitir el trato con su belleza.

OFELIA:
¿Puede haber mejor comercio, señor, que el de la honestidad y la belleza?

HAMLET:
Pues sí, porque la belleza puede transformar la honestidad en alcahueta antes que la honestidad vuelva honesta a la belleza. Antiguamente esto era absurdo, pero ahora los tiempos lo confirman. Antes te amaba.

OFELIA:
Señor, me lo hicisteis creer.

HAMLET:
No deberías haberme creído, pues la virtud no se puede injertar en nuestro viejo tronco sin que quede algún resabio. Así que no te amaba.

OFELIA:
Más me engañé.

HAMLET:
¡Vete a un convento! ¿Es que quieres criar pecadores? Yo soy bastante decente, pero puedo acusarme de cosas tales que más valdría que mi madre no me hubiese engendrado. Soy muy orgulloso, vengativo, ambicioso, con más disposición para hacer daño que ideas para concebirlo, imaginación pra para plasmarlo, o tiempo para cumplirlo. ¿Por qué gente como yo ha de arrastrase entre la tierra y el cielo? Todos somos unos miserables: no nos creas a ninguno. Venga, vete a un convento. [...]
Si te casas, sea mi dote esta maldición: serás más casta que el hielo y más pura que la nieve, y no podrás evitar la calumnia. Vete a un convento, anda, adiós. O si es que has de casarte, cásate con un tonto, pues el listo sabe bien los cuernos que ponéis. A un convento, vamos, deprisa. Adiós.

OFELIA:
¡Santos del cielo, curadle!

HAMLET:
Sé muy bien lo de vuestros afeites. Dios os da una cara y vosotras os hacéis otra. Andáis a saltitos o pausado, gangueando bautizáis a todo lo creado, y hacéis pasar por inocencia vuestros dengues. Muy bien, se acabó; me he vuelto loco. Ya no habrá más matrimonios. De los que ya están casados vivirán todos menos uno. Los demás, que sigan como están. ¡A un convento, vamos!


Hamlet, William Shakespeare (1600-1601)
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